Madrid 2 de Abril del 2023
EL RESULTADO DE UNA DESINFORMACIÓN
Vicenta es una mujer viuda desde hace ya más de treinta años, tuvo que trabajar muy duro sola y sin familia, se quedó con muy pocos recursos económicos pero, consiguió sacar adelante a Blanca su única hija. Trabajaba como secretaria de un importante asesor en una multinacional. Delego por todo ello el cuidado de la niña en manos de diferentes personas, cuidadoras, vecinos, familiares, amigos. Y no recuerda en qué momento Blanca estuvo fuera de su control, ni tampoco supo en qué momento su hija se complicó la vida. Comenzó con un desorden de vida, siguió con malas compañías, —convivió con esa vida libre de las comunas— tomó el camino de las drogas, etc. Todo ello degenero en un problema de salud mental importantísimo. Está madre sufrió con ella todo este desastre. A duras penas consiguió sacarla de ese entorno pero al final Blanca consiente y colabora lo suficiente para que Vicenta la pueda poner en manos de los adecuados especialistas.
Pero, todo no es tan malo coincidiendo con su jubilación en el año 2000 a Vicenta la sonríe la suerte con un premio muy importante con la lotería llamada “La primitiva”. Su economía cambia en 180 grados. Aunque sigue batallando con los problemas porque no acaban, ahora Blanca se encuentra embarazada y tiene de nuevo que resolver otra papeleta. Debido al embarazo, a su hija le suspenden los doctores momentáneamente ese tratamiento tan agresivo que está llevando y le proporcionan otros fármacos más apropiados para que no perjudiquen a su hijo.
Está mujer fuerte decide que se va a hacer cargo de todo, de su hija y de la de su bebe. Por todo ello se plantea abandonar Madrid, poner tierra por medio y retirarla de ese ambiente tan desgraciado. Elige el País Vasco y llega al convencimiento de que Allí les iba a resultar todo más sencillo, puesto que no las conoce nadie. No lo duda ni un momento. Luchará y calcula que emprenderán una nueva vida los tres juntos. Y llegado el momento de nacer su nieto lleva a su hija para dar a luz al Hospital Universitario de Cruces confiando en tener que aportar solo las explicaciones mínimas.
— ¿Qué tal? Vicenta.
—Mal, muy mal, estoy desesperada, contesta a la secretaría de la planta de maternidad.
— ¿A acudido usted a la Asistenta Social del Hospital? pregunta Marisa
—Naturalmente pero esta señora no me resuelve nada, y por el contrario me niega todos mis derechos
— ¿Su hija que tal se encuentra?
—Está bien –dentro de lo que cabe--, el problema no es ella, lo es mi nieto, replica Vicenta a la secretaria.
—Le recomiendo que insista por si le comenta algo nuevo. La abuela Vicenta desesperada y muy compungida sale del despacho.
—Nieves, soy Marisa de la 3ª de la “mater” dirigiéndose a la asistenta social, le previene, baja a verte de nuevo la abuela de Oscar para pedirte explicaciones.
—De acuerdo pero no puedo decirle nada nuevo de lo que le dije ayer.
—Vicenta, la entiendo perfectamente, le comenta la asistenta social. Es muy triste su situación pero le cuento: Toda embarazada tiene en su poder la documentación que su tocólogo que le proporciona en la semana 36 con todos los datos médicos necesarios para que el bebe pueda nacer donde surja, no ha hecho falta que usted los omitiera. El Hospital no puede hacerse responsable de un problema semejante. Los Doctores han dado parte a los servicios sociales porque han considerado que su hija no está en condiciones por su enfermedad de hacerse cargo del menor, esta es la razón por la que después de ser atendida debidamente a Blanca le retiraron su bebe. Se ha puesto en marcha el procedimiento establecido por protocolo y el pequeño Oscar está en neo natos hasta que los Servicios Sociales hagan cargo de él, la informa Nieves.
— ¡No lo puedo lo puedo comprender!… ¡¡Pero si soy su abuela!!”
—Muy cierto, le replica la Asistente Social pero usted en su desconocimiento no ha sabido cómo debía haber resuelto este problema, porque, antes de la llegada del bebe tenía que haber INCAPACITADO a su hija y se le habría entregado a Oscar como la persona más cercana y con todo sus derechos. Pero el desconocimiento no la exime en absoluto, y ahora se le ha complicado mucho. Créame que la estoy ayudando porque entiendo que lo tiene muy difícil; localice a un buen abogado que defienda su causa, porque los servicios Sociales terminarán encontrando a una pareja para su adopción. También es verdad que la tendrán en cuenta a usted como primera opción, y Vicenta sale del despacho de la asistenta social llorando desconsoladamente
Como se temía los servicios sociales que siempre velan por el bienestar del menor no le concedieron a su nieto. Porque valoraron que una madre enferma, sin padre reconocido, sin tíos jóvenes y con una abuela mayor y jubilada, no era la persona adecuada para cuidar al niño y se ampararon en este razonamiento para negárselo
Pero Vicenta no se resignó. En su trabajo se había relacionado con personas muy influyentes. Entendió el palillo que debía de tocar. Localizó a su ex jefe, sabía por él que tenía un hermano Monseñor en Roma y otro hermano Asesor de un ministro en el partido político actual. A su vez recordó que tenía una hija llamada María, casada y que no tenía hijos esta joven pareja habían sufrido tres abortos y estaban en trámites deseando adoptar un niño. Ella no era torpe sabía que era mayor, sin familia y no tenía garantizado los años que viviría. Sopesando su situación localizo a su ex jefe y le pidió ayuda. Ellos movieron todos los resortes (que a ese nivel por desgracia es tan común). Y como María y José componían una familia equilibrada, cumplían también todos los requisitos exigidos, y por todo ello no tardaron en convertirse en los felices padres adoptivos de Oscar.
Los servicios sociales no supieron en ningún momento de esta maniobra orquestada por una simple abuela y era que: Vicenta sabía que padres se iban a hacer cargo de su nieto. Porque por Ley está prohibida esta información
. Pasó un tiempo prudencial y Blanca no mejoró por el contrario después de dar a luz volvió a descontrolarse. Según su madre tenía un imán especial para meterse en problemas y en el País Vasco Blanca vuelve a localizar a sus “colegas” y ya no tiene retorno. Aquí al final la contagian el SIDA
Esta abuela tan fuerte entiende que tiene que adoptar otras medidas. Necesita estar cerca de su nieto. Por todo ello se desprende de la casa en el País Vasco y retorna a Madrid donde sabe que esta su nieto. Blanca a su vez está cada vez más agresiva y su madre con muy buen criterio ingresa a Blanca en un centro, decide no abandonarla en ningún momento pero esa será su condena de por vida.
Por otro lado era la condición indispensable que le habían impuesto María y José los padres adoptivos de su nieto, ellos no tenían ningún problema con ella, es más se apiadaron de la situación de Vicenta pero tenían muy claro que el problema de la madre biológica tenía primero que resolverse antes de poder disfrutar y ejercer como abuela.
Y Vicenta, ya en Madrid se ocupa de trasladarse muy cerquita del domicilio donde sabe que vive Oscar con sus padres. Y vivió los años que le permitió su salud ejerciendo y disfrutando como una verdadera abuela. Eso sí María y José la convirtieron en la tía-abuela de Oscar y disfrutó mucho con todos ellos –-la permitieron cuidar relativamente del niño—, ella era muy consciente de que cuando le llegará su hora estaría dejando a su nieto en las mejores manos posibles.
Amelia Glez. Luengo