EL RESULTADO DE UNA DESINFORMACIÓN

                                                                                                         Madrid 2 de Abril del 2023


                                 EL RESULTADO DE UNA DESINFORMACIÓN


Vicenta es una mujer viuda desde hace ya más de treinta años, tuvo que trabajar muy duro sola y sin familia, se quedó con muy pocos recursos económicos pero, consiguió sacar adelante a Blanca su única hija. Trabajaba como secretaria de un importante asesor en una multinacional. Delego por todo ello el cuidado de la niña en manos de diferentes personas, cuidadoras, vecinos, familiares, amigos. Y no recuerda en qué momento Blanca estuvo fuera de su control, ni tampoco supo en qué momento su hija se complicó la vida. Comenzó con un desorden de vida, siguió con malas compañías, —convivió con esa vida libre de las comunas— tomó el camino de las drogas, etc. Todo ello degenero en un problema de salud mental importantísimo. Está madre sufrió con ella todo este desastre. A duras penas consiguió sacarla de ese entorno pero al final Blanca consiente y colabora lo suficiente para que Vicenta la pueda poner en manos de los adecuados especialistas.

Pero, todo no es tan malo coincidiendo con su jubilación en el año 2000 a Vicenta la sonríe la suerte con un premio muy importante con la lotería llamada “La primitiva”. Su economía cambia en 180 grados. Aunque sigue batallando con los problemas porque no acaban, ahora Blanca se encuentra embarazada y tiene de nuevo que resolver otra papeleta. Debido al embarazo, a su hija le suspenden los doctores momentáneamente ese tratamiento tan agresivo que está llevando y le proporcionan otros fármacos más apropiados para que no perjudiquen a su hijo.

Está mujer fuerte decide que se va a hacer cargo de todo, de su hija y de la de su bebe. Por todo ello se plantea abandonar Madrid, poner tierra por medio y retirarla de ese ambiente tan desgraciado. Elige el País Vasco y llega al convencimiento de que Allí les iba a resultar todo más sencillo, puesto que no las conoce nadie. No lo duda ni un momento. Luchará y calcula que emprenderán una nueva vida los tres juntos. Y llegado el momento de nacer su nieto lleva a su hija para dar a luz al Hospital Universitario de Cruces confiando en tener que aportar solo las explicaciones mínimas.

— ¿Qué tal? Vicenta.

—Mal, muy mal, estoy desesperada, contesta a la secretaría de la planta de maternidad.

— ¿A acudido usted a la Asistenta Social del Hospital? pregunta Marisa

—Naturalmente pero esta señora no me resuelve nada, y por el contrario me niega todos mis derechos

— ¿Su hija que tal se encuentra?

—Está bien –dentro de lo que cabe--, el problema no es ella, lo es mi nieto, replica Vicenta a la secretaria.

—Le recomiendo que insista por si le comenta algo nuevo. La abuela Vicenta desesperada y muy compungida sale del despacho.

—Nieves, soy Marisa de la 3ª de la “mater” dirigiéndose a la asistenta social, le previene, baja a verte de nuevo la abuela de Oscar para pedirte explicaciones.

—De acuerdo pero no puedo decirle nada nuevo de lo que le dije ayer.

—Vicenta, la entiendo perfectamente, le comenta la asistenta social. Es muy triste su situación pero le cuento: Toda embarazada tiene en su poder la documentación que su tocólogo que le proporciona en la semana 36 con todos los datos médicos necesarios para que el bebe pueda nacer donde surja, no ha hecho falta que usted los omitiera. El Hospital no puede hacerse responsable de un problema semejante. Los Doctores han dado parte a los servicios sociales porque han considerado que su hija no está en condiciones por su enfermedad de hacerse cargo del menor, esta es la razón por la que después de ser atendida debidamente a Blanca le retiraron su bebe. Se ha puesto en marcha el procedimiento establecido por protocolo y el pequeño Oscar está en neo natos hasta que los Servicios Sociales hagan cargo de él, la informa Nieves.

— ¡No lo puedo lo puedo comprender!… ¡¡Pero si soy su abuela!!”

—Muy cierto, le replica la Asistente Social pero usted en su desconocimiento no ha sabido cómo debía haber resuelto este problema, porque, antes de la llegada del bebe tenía que haber INCAPACITADO a su hija y se le habría entregado a Oscar como la persona más cercana y con todo sus derechos. Pero el desconocimiento no la exime en absoluto, y ahora se le ha complicado mucho. Créame que la estoy ayudando porque entiendo que lo tiene muy difícil; localice a un buen abogado que defienda su causa, porque los servicios Sociales terminarán encontrando a una pareja para su adopción. También es verdad que la tendrán en cuenta a usted como primera opción, y Vicenta sale del despacho de la asistenta social llorando desconsoladamente

Como se temía los servicios sociales que siempre velan por el bienestar del menor no le concedieron a su nieto. Porque valoraron que una madre enferma, sin padre reconocido, sin tíos jóvenes y con una abuela mayor y jubilada, no era la persona adecuada para cuidar al niño y se ampararon en este razonamiento para negárselo

Pero Vicenta no se resignó. En su trabajo se había relacionado con personas muy influyentes. Entendió el palillo que debía de tocar. Localizó a su ex jefe, sabía por él que tenía un hermano Monseñor en Roma y otro hermano Asesor de un ministro en el partido político actual. A su vez recordó que tenía una hija llamada María, casada y que no tenía hijos esta joven pareja habían sufrido tres abortos y estaban en trámites deseando adoptar un niño. Ella no era torpe sabía que era mayor, sin familia y no tenía garantizado los años que viviría. Sopesando su situación localizo a su ex jefe y le pidió ayuda. Ellos movieron todos los resortes (que a ese nivel por desgracia es tan común). Y como María y José componían una familia equilibrada, cumplían también todos los requisitos exigidos, y por todo ello no tardaron en convertirse en los felices padres adoptivos de Oscar.

Los servicios sociales no supieron en ningún momento de esta maniobra orquestada por una simple abuela y era que: Vicenta sabía que padres se iban a hacer cargo de su nieto. Porque por Ley está prohibida esta información

. Pasó un tiempo prudencial y Blanca no mejoró por el contrario después de dar a luz volvió a descontrolarse. Según su madre tenía un imán especial para meterse en problemas y en el País Vasco Blanca vuelve a localizar a sus “colegas” y ya no tiene retorno. Aquí al final la contagian el SIDA

Esta abuela tan fuerte entiende que tiene que adoptar otras medidas. Necesita estar cerca de su nieto. Por todo ello se desprende de la casa en el País Vasco y retorna a Madrid donde sabe que esta su nieto. Blanca a su vez está cada vez más agresiva y su madre con muy buen criterio ingresa a Blanca en un centro, decide no abandonarla en ningún momento pero esa será su condena de por vida.

Por otro lado era la condición indispensable que le habían impuesto María y José los padres adoptivos de su nieto, ellos no tenían ningún problema con ella, es más se apiadaron de la situación de Vicenta pero tenían muy claro que el problema de la madre biológica tenía primero que resolverse antes de poder disfrutar y ejercer como abuela.

Y Vicenta, ya en Madrid se ocupa de trasladarse muy cerquita del domicilio donde sabe que vive Oscar con sus padres. Y vivió los años que le permitió su salud ejerciendo y disfrutando como una verdadera abuela. Eso sí María y José la convirtieron en la tía-abuela de Oscar y disfrutó mucho con todos ellos –-la permitieron cuidar relativamente del niño—, ella era muy consciente de que cuando le llegará su hora estaría dejando a su nieto en las mejores manos posibles.


                                                        Amelia Glez. Luengo

 



                        MUY MAL EJEMPLO                                               30 de abril de 2023





Pablo vivía con sus padres en Aravaca (Madrid) en la Urbanización “El Romeral” compuesta de veintiséis chalet independientes de alto estanding todos ellos, compartiendo diferentes servicios entre ellos, jardines, pistas de pádel y contaban naturalmente con una piscina comunitaria. Santiago era el mejor amigo de Pablo, tenían ocho años y los niños llevaban juntos desde la guardería, eran vecinos no tenían hermanos ninguno de los dos. Esa era la razón por la que los padres permitían que los niños estuvieran juntos en tantas ocasiones.

—Pablo me tienes que contar eso tan misterioso en lo que está trabajando tu padre, le pregunta Santiago en clase de “mates” porque los niños en el colegio comparten también pupitre.

—No me lo preguntes aquí luego te lo digo pero, en el recreo

—Bueno de acuerdo le contesta Santiago.

Veras te cuento: De vez en cuando después de cenar viene a casa un compañero de mi padre y se bajan al garaje a trabajar.

— ¿Por la noche? ¿Y en el garaje? Pregunta Santiago extrañado.

—Sí, le contesta Pablo

— ¿Pero no tiene tu padre un despacho arriba en la casa?

—Claro tiene dos, uno pequeño en el garaje y el otro en su despacho porque ese es el de verdad, por eso estoy tan intrigado.

—Y tu como te has enterado le pregunta Santiago.

—Una noche me desperté a las dos de la madrugada y vi luz en el garaje, luego le pregunte a mama a la mañana siguiente y no me aclaro nada, estos mayores piensan que no nos damos cuenta de nada. Y a partir de ese día me fui fijando y comprobé que cuando viene nos saluda, mama le ofrece un café y papa se baja al garaje con él y después ya no le vemos más.

—A lo mejor tú no le ves porque ya estas durmiendo le replica Santiago. — ¡Qué no! –insiste Pablo que ya lo he visto muchas más veces y también he descubierto que mama y papa discuten más que antes, estoy un poco mosca

— ¿A ti que te parece?, Santiago se queda callado y no sabe que contestar a su amigo, así es que de mutuo acuerdo deciden que van a investigar.

—Mamá el padre de Pablo es informático.

—Sí le contesta ella

—Pero de los buenos.

—Santiago que pregunta más tonta es esa. Sé que trabaja en una Empresa importantísima, su mamá me comentó que trabaja en APPLE y que tienen que renunciar los trabajadores a facilitar ninguna información sobre sus cometidos.

—Sabes algo nuevo del misterio de tu padre, porque yo me he enterado que tu papa trabaja en un sitio del que no se puede contar nada porque se lo ha dicho tu madre a la mía.

—¡¡Y eso!! ¿De qué vas? Te cuento algo y tú lo vas contando por ahí, le contesta Pablo muy irritado.

—Bueno… se me escapo que tu padre trabajaba en el garaje por las noches con un compañero y mi madre cambió la cara, le contesta Santiago pero luego la oí hablando con mi abuela y le estaba diciendo que en tu casa pasaba algo raro porque estabais prosperando mucho.

— ¡Soy tonto! No tenía que haber confiado en ti.

—Bueno no te enfades y dime si sabes algo nuevo Santiago intenta razonar

— Ahora ya no te vas a enterar de nada por idiota y cotillo.

Mamá, te acuerdas de lo que te conté de mis vecinos los padres de Pablo el amiguito de Santiago. Pues ha venido la policía y han detenido al padre, tengo entendido que a su compañero también. Parece ser que eran dos hackers y se sacaban un sobresueldo extorsionando a algunos autónomos. Ellos a su vez estaban defraudando en Hacienda grandes cantidades, y no podían negarse a pagar. Es la comidilla de la Urbanización, cuentan que tenía información privilegiada en el departamento donde trabajaba. Yo si sé que, se

Acababan de comprar un barco nuevo, pero, ahora están comenzando a contar más cosas y yo dudo que todo ello sea verdad, hay mucha envidia y la gente es muy mala les gusta hacer leña del árbol caído.

Hemos ido a verlos para ofrecerles nuestra ayuda, a mi me da mucha pena el niño y su madre. Tu yerno les ha conseguido el mejor abogado para que le defienda, se lo han recomendado como muy bueno, y nos vamos a hacer cargo de los gastos en principio hasta que vaya mejorado la situación.

— ¿No crees que te estás pasando hija?

—No, estoy segura de estarlo haciendo bien. A la gente hay que ayudarla cuando le hace falta con independencia de todo lo demás, la contesta su hija.

                                                  .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

— ¿Has ido a despedirte de Pablo? Le pregunta a Santiago su madre.

— Sí, y le ha hecho mucha ilusión el álbum de fotografías que le hemos regalado, y también me ha prometido que me va a escribir todos los días desde la casa de sus abuelos, dice que va a venir a nuestra casa de verano todos los años para poder estar juntos.

— ¿Mamá, crees que volverán a vivir aquí?

—Hijo volver a Madrid sí, pero vivir aquí es muy difícil; pero tranquilo no te preocupes que nosotros nunca vamos a perder la amistad con ellos y tu viajaras a reunirte con él en vacaciones y el vendrá naturalmente también con nosotros si le dejan sus papas como siempre.



Amelia Glez. Luengo






IVÁN Y SU PROBLEMA                                            28 de Febrero de 2023



Aquella mañana Maite nos dijo:

    —Me tiene un poco preocupada mi hijo Iván.

    — ¿Por qué? ¿Qué le notas? —le pregunta su amiga María.

    —Maite le respondió a ella y al resto de sus amigas, está muy delgado

    —Bah… eso es que está creciendo, Marisa otra de las amigas refuerza su teoría retándole importancia.

    —Ya… pero insiste Maite, estoy un poco intranquila, un sexto sentido la decía que algo no estaba encajando.


Maite, María, Marisa y Belén acudían todas las mañanas a la Facultad de Magisterio, las habían admitido después de un examen especial que realizaba la facultad para personas mayores de cuarenta y cinco años. Estaban tan orgullosas ellas. Tenían que saber administrar muy bien su tiempo pues las horas se les quedaban cortas para tantos quehaceres, casas, trabajos, maridos, hijos y padres mayores con tantas necesidades. Pero, todo ello lo daban por bien empleado estaban felicites. Llevaban juntas ya varios años no sabían si lo conseguirían o no pero habían decidido que no iban a dejar de intentarlo. Todo este esfuerzo extra lo asumían las cuatro gustosamente. Tenían diferencias de opinión cuando conversaban por diferentes temas, y en alguna ocasión ya habían tenido algún problemilla, decidieron por consenso que para evitar males mayores no se iban a tocar ni la política ni la religión, las cuatro comentaban de pasada la actualidad del día a día y más o menos llegaban siempre al mismo o parecido tema, emergían las quejas sobre sus maridos y naturalmente terminaban con los pormenores de sus hijos.

A los pocos días de esta fecha me comunicaron que a Iván le habían ingresado en el Hospital. Parece ser que el joven se desmayo al salir del baño en su casa, y como no reaccionaba lo trasladaron urgentemente. Marisa se lo estaba comentando a María y a Belén, también le dijo que después de hacerle las pruebas pertinentes en Urgencias a su hermano el Doctor de guardia que le atendió y con muy poco tacto les comunico a los padres lo siguiente:

—Con todos los respetos, pero ustedes no han atendido suficientemente bien a su hijo, porque tenemos delante un caso clarísimo de Anorexia en un grado muy importante, y, sus consecuencias las iremos conociendo cuando le sometamos a las diferentes pruebas que, a su vez serán más concluyentes. Me lo contó Ventura el hermano mayor de Iván y también me dijo que si no la sujeta su padre, su madre se cae redonda al suelo de la impresión.

Iván tenía catorce años y era el tercero de los cuatro hijos (todos varones) iba al mismo instituto que sus hermanos mayores, estos eran muy buenos estudiantes. Sufría desde el primer día por parte de los profesores la tan comentada e injusta comparación. Porque, ese prestigio tan bien ganado por sus hermanos le perjudicaba a Iván que arrastraba peores notas, era muy diferente, menos atractivo, bastante más bajo, con unos cuantos kilos de más, el pelo muy negro y ensortijado con la tez un poco más oscura, en alguna ocasión le habían llamado “morito". Y así se fraguó la enfermedad. Llevaba muchos años sufriendo el acoso de sus compañeros unido a la decepción de un amigo intimo que le había dejado al margen, sentía que ha hurtadillas se estaban mofando de él. Se sentía rechazado por todos así como las chanzas incluidas las de sus propios hermanos, que sucedían principalmente en casa y en la mesa, juntos en familia le gastaban todo tipo de bromas. Cuando les pidieron explicaciones a los hermanos ellos alegaron que lo hacían para — hacerle más fuerte—, fueron conscientes del error cuando se destapó la enfermedad, comprobando el perjuicio que le habían estado creando entre todos. Tampoco supieron advertir la obsesión de él por desprenderse de cada uno de los gramos que estaba ingiriendo en la comida y nadie se dio cuenta cuando abandonaba la mesa y se dirigía al baño, como se iban a imaginar que allí vomitaba todos los alimentos, añadido a esto, estaba esa obsesión por no perderse ni un día su entrenamiento porque Iván formaba parte del equipo de atletismo del Instituto, más o menos así se lo relato al psicólogo del hospital cuando le pidió explicaciones sobre su comportamiento, para poder ayudarle.

Maite ahora se sentía muy mal cuando recordaba lo orgullosa que se sentía de él cuando, en el equipo de Atletismo figuraba entre los cinco primeros, no fue capaz de advertir cuanto se estaba esforzando con tanto ejercicio.

Nosotros vivimos muy de cerca el pesar de esta familia hasta que, consiguieron sacar adelante al joven Iván de esta enfermedad tan tremenda también supimos cuanto sufrieron con él, principalmente sus padres, hermanos, compañeros, profesores y amigos. Con un tiempo prudencial después de un largo tratamiento de psicología y sobre todo con la ayuda familiar este muchacho lo consiguió. Se convirtió es lo que es hoy un Veterinario excelente tiene su propia clínica disfruta con sus animales y lleva una vida normal.


                                                             Amelia Glez. Luengo




 

Título: UN BUEN SUSTO                                                                 Noviembre del 2022



Salí de la cafetería muy contenta, a mi tomarme un cafecito con mis amigas me levanta la moral. Charlamos de todo, intercambiamos ideas hablamos de todo el mundo, le dimos una vuelta a un montón de temas y al final no arreglamos nada porque el mundo y sus problemas se quedaron igual, pero a nosotras, Ali, Merce, Paquí y yo nos sienta la mar de bien y nos volvemos a casa la mar de contentas.

Se me había hecho un poco tarde, volvía por el mismo camino de siempre, para llegar a casa tengo la costumbre de atravesar un parque —por no dar toda la vuelta— y así acorto el recorrido. Aquella tarde-noche estaba muy oscura y observe que era un pelín diferente porque algo me mosqueo, no puedo precisar que era pero tenía esa sensación. El parque está poblado de arboles antiquísimos, muy altos y muy frondosos y la verdad es que de noche impresiona un poco. Tanto es así que alguno de mis vecinos no se atreven a utilizarlo de noche, aunque de día es diferente sin ningún problema. Era lo que Iba pensándolo yo en ese momento.

— ¿Mira que soy torpe? —No tengo arreglo me dije a mí misma, Debí elegir el camino más largo y sobre todo el más transitado una cosa es que no sea miedosa y otra es que sea una inconsciente Con esa reflexión apreté el paso poniendo más atención a los ruidos porque continuaba teniendo la misma sensación. Al final salí a la calle principal por la que transitaba más gente y me quede más tranquila. Y me hice este razonamiento.

— ¿A ver, quién puede querer hacerte mal a ti? —si soy una persona de lo más normal, pero mi cabeza no paraba de dar vueltas, y en un momento concreto se me encendió la bombilla.

—¡¡Elisa!! —Está sí que no me quiere nada bien, será posible que está imbécil me siga guardando rencor.

No lo había pensado pero claro que puede ser ella, si al final va a salirse con la suya porque me la tiene jurada desde hace tantos años, mira que yo, ya lo tenía superado, y recordé el percance:

“La trastada que la hice fue gorda porque sé que se la jugué bien. Ella y todos me hicieron responsable de su cojera --sabían que nos llevábamos a matar-- La muy idiota se creía que montaba mejor que yo con la bici, eso sí reconozco que fui un poquito mala. En su recorrido la puse dos piedras delante en el camino que sabía que estábamos recorriendo, Elisa se cayó y se rompió una pierna, como se la arreglaron mal pues me echaron a mí la culpa, porque al final la quedó una pequeña cojera. Pues nada digo yo que se la hubieran arreglado bien yo no tengo la culpa a mí que me cuentan… Éramos muy pequeñas, tendríamos las dos unos ocho años. No nos podíamos ver y nos obligaban a jugar juntas porque nuestros padres eran amigos. La culpa la tuvieron los mayores porque nosotras no nos tragábamos y después de aquello a mí me frieron, vamos me achicharraron y no me quiero ni acordar, me callo la del pulpo, me inflaron a tortas, mi padre me mando un año a un colegio interno y Elisa me juró que no se la iba a olvidar y que se lo iba a pagar. Los padres se enfadaron también, eso sí a partir de ahí me volví buena, me convertí en una niña modelo pero ese año fue horroroso”.

Iba recordando todo ese episodio, cuando de golpe alquilen se me echó encima, va me tapa los ojos y me dice:

--¿A que no sabes quién soy?

Yo que iba un poco justita deseando llegar a mi casa porque necesitaba un baño. Excuso deciros que con el susto me mee encima. Y la voz seguía y seguía.

— ¿Venga, venga adivina? —Sigue insistiendo la voz y María contesta un tanto desconcertada.

— ¿Elisa? —A pesar de pronunciar su nombre, supe de inmediato que no era ella, tengo claro que no me habría tapado los ojos, me habría dado un golpe en la cabeza bien fuerte con lo que tuviera a mano, para hacerme el más daño posible pero, aún así, yo me dije un poco más tranquila, esta voz no parece estar enfadada, y dentro de la situación tan mala me calme un poco, me puse a soltar nombres y cuando mi atacante se canso me pregunto:

— ¿No lo adivinas, no lo adivinas?

— Soy tu prima Esperanza y me he dicho voy a gastarte una broma, fíjate llevo siguiéndote un buen rato y no te has dado ni cuenta.

— ¿No te abre asustado verdad? —pregunta Esperanza tan tranquila.

— ¡Que no me he dado cuenta, claro que sí! Ya lo creo que me he dado cuenta y naturalmente que me has asustado, pero tú eres imbécil o qué, estás loca, tu cabeza no te funciona, eres subnormal, serás idiota, ni prima ni nada, y aquí ya sí que no pude contenerme y la dije todo lo que se me ocurrió en ese momento ella comienza a disculparse.

—Prima, no te pongas así conmigo que no es para tanto si solo ha sido una bromita.

—Pues le haces la bromita a tu madre, que es mi tía. Me has pegado un susto morrocotudo y ahora déjame tranquila por favor, ya hablaremos mañana, porque en este momento no te aguanto ni un pelo.



Amelia Glez. Luengo

EL MUNDO DESDE MI VENTANA

 Amelia Glez. Luengo                                                                        23 de Enero del 2023

Título: El mundo desde mi ventana


Pastora estaba asomada a la ventana de su dormitorio como todas las mañanas. Era una licencia que se permitía desde el primer día en que se jubilo, antes no podía hacerlo porque cuando sonaba el despertador se desprendía de las sabanas e iniciaba una jornada laboral, lo iniciaba e iba como "una moto". Víctor su marido se levantaba primero y hacía dos que había salido ya.

La rutina de todas las mañanas, se dirigía al balcón abría las ventanas para que se ventilara el dormitorio (ni miraba el exterior) porque los minutos iban avanzando y debía correr más que ellos, pasaba a la ducha, se dirigía a la cocina a continuación para tomar el primer café apresuradamente, volvía  al dormitorio, hacía la cama, se vestía, cerraba las ventanas y salía de casa camino del Bus que a su vez tenía controlado por una aplicación desde el  teléfono móvil. Así un día tras otro ¡¡Qué vida!!.

Ahora era diferente se tomaba su tiempo, se terminaron las prisas, no se lo podía creer  los dos jubilados y con todo el tiempo del mundo para ellos.

Pastora cambio su costumbre desde entonces. Recién levantada le encantaba dirigirse a la ventana y observar esos pequeños detalles que antes por las prisas le pasaban desapercibidos. Pero aquella mañana, “reparó en uno de ellos...”

Observó al Sr. Joaquín  que era un vecino que le recomendaron para hacer pequeños arreglos —esos que no quiere hacer ya casi nadie— lo que se conocía como una persona muy “mañosa” que la resolvía todos los contratiempos que iban surgiendo. Pastora, un poco interesada, le abonada todo lo que le pedía, y le cuidaba muy bien. Era muy fácil porque Joaquín era un señor super-amable. Consiguió que le tomara un gran afecto, formaban un buen equipo porque a él le venían muy bien esas “perrillas”, y a Pastora le resolvía esas menudencias que surgen en todas las casas. Esta situación duró muchos años hasta que Joaquín un día le dijo que debía resolverlo de otra forma porque ya no podría contar más con él.

Entre sus casas existía una gran plaza y Pastora disponía de una vista que abarcaba la plaza entera. Joaquín y su mujer, que pasarían por poco de los ochenta años, los veía muchas veces sentados en un banco tomando el sol o paseando, pero aquella mañana algo llamó su atención.

—¡Qué curioso! —dijo Pastora, mirando por la ventana.

—¿Qué te sorprende hoy si es un día como cualquier otro? —le respondió Victor. —Hoy es diferente. Estoy viendo a Joaquín que arrastra una silla de ruedas. Sabía que su mujer estaba “pachucha”, pero no hasta este nivel, la está paseando.

—Puede ser transitorio no necesariamente tiene que ser algo “gordo”.

—Ya, pero a partir de esos años... ¿Quién sabe? —contestó Pastora.

Un año más tarde Pastora se asomó a la ventana y volvió a ver a Joaquín en la plaza, pero ya sin su mujer. En ese intervalo de tiempo cuando se encontraban en la calle por casualidad, él ya le había informado de que su mujer no podía valerse por si misma y que la estaba cuidando.

—¿No tienes hijos? —le preguntó cuando se lo contó.

—Sí tres — le contestó.

— ¿Y no te pueden ayudar?

Joaquín negó con la cabeza y solo le dijo — La vida…

Le impactó tanto que no consiguió quitárselo de la cabeza en todo el día. No conocía ningún detalle, pero Pastora pensaba que pocos padres hablan mal de sus hijos y Joaquín era uno de ellos. Y sin tener ni arte ni parte en esa historia, pero conociendo a este hombre tan bueno la situación le indignó.

Es fácil que pasará otro año, y Pastora le veía pasear solo o con algún amigo. Supo que sus hijos habían ingresado a su madre en una Residencia y que le estaban proponiendo a su padre que ingresara con ella también y así podrían desprenderse de la vivienda (que era propiedad del matrimonio). Pero Joaquín no se dejó convencer, no lo permitió e hizo justo lo contrarió, solicitó las ayudas pertinentes de los Organismos adecuados y se dejó ayudar. Sacó a su mujer de la Residencia se la trajo a casa y volvió a cuidarla, daba gusto observarle con que cariño se dirigía a su mujer. Y cuando a esta mujer le llegó su hora, estaba en su casa, arropada por su marido pero los dos juntitos.

Cuando Pastora coincide con él no pregunta nada y Joaquín calla.

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Jhon era el típico inglés, alto, rubio, ojos claros, bien parecido, muy amable, atento y especialmente delicado con el trato a las mujer...