Título: UNA METEDURA DE PATA 5 de Marzo del 2021
--Me vas a contar al final lo que pasó el día del
cumpleaños de papá, antes de que yo llegará –le pregunta a Concha, porque en la merienda me situé al
otro lado de la mesa junto a Alicia y muy retirada de ti y con señas me dijo
que había habido un incidente con la abuela.
--Veras hija, tú sabes que tú abuela, es mayor y nos ha metido en algún que otro “lio” en alguna ocasión con cualquier cosa. Como se aproximaba el cumpleaños de papá va y me pregunta:
--¿Qué le llevo a de
regalo a Santiago por su cumpleaños?
–No hace falta que
le regales nada mamá le comenté, si Santiago tiene de todo y no necesita nada, únicamente
tenéis que venir papá y tú para estar con todos nosotros para celebrar su día.
--Pero hija no vamos a llegar con las manos vacías –tendremos que llevar
algo— me dijo, de acuerdo lo entiendo mama, cómprale un frasco de colonia que
siempre viene bien.
--Ya… pero… que
marca le compro… Mira Concha si te parece bien lo compras tú que sabes mejor
que yo lo que le puede gustar, pero compra uno bueno y luego nosotras
arreglamos cuentas si te parece bien. Y así lo resolvimos.
Irene como tú llegaste la
última con los niños, ya había pasado
todo. El primero en llegar fue tu tío Jeremías, tan amable como siempre,
felicita a tú padre, le entrega su regalo tu padre tan contento, lo
desenvuelve (un frasco pequeño de
colonia) y después de agradecérselo lo deposita en la mesa. Nos sentamos a
charlar en el salón haciendo tiempo hasta que fuerais llegando todos. Los
abuelos llegaron un poco más tarde los siguientes, como sabes que desde el Hall se divisa todo el salón; sin
saludarnos ni nada tú abuela fija la
vista en el frasco de colonia que está encima de la mesa y dirigiéndose a mí va
y me dice:
--¿Esa es la mierda de colonia que le has comprado a tu
marido?
Yo no sabía dónde meterme y
solo pensaba ¡¡Dios mío!! ¿Cómo arreglo
yo esto? Pero como puede ser tan “patosa “está mujer, y por otro lado el pobre
tío solo decía:
--Bueno… yo… es que… es lo que se me ha ocurrido.
--Pero mamá – la contestó—pero qué tontería tan grande
estás diciendo, tú estás boba, si tú regalo lo tengo yo preparado para que
se lo entregues a Santiago tú, --si este regalo no es el tuyo- A demás si no importa para nada
el regalo que sea, si es la intención la que cuenta, con vuestra presencia es suficiente para él, sabéis
que no estáis obligados a traer absolutamente nada.
Mira hija, fue un momento horroroso el que nos hizo pasar
a los tres, el abuelo fue el que menos
cuenta se dio, sabes que el pobre está
un poco en su mundo pero tu padre con la
mirada me estaba “fulminando” y con los ojos me estaba diciendo “tu mamaíta” no
podía tener su boca cerrada y no sacar
la lengua a pasear tan pronto y se libra porque está mi hermano delante, ya puede le puede dar las gracias, quiero evitarle que se sienta el pobre todavía
peor.
--Bueno mamá, no seas tan exagerada con papá, le replica
su hija, porque te imaginas lo que
estaba pensando él, pero no lo sabes con
exactitud yo lo encontré muy bien y muy feliz, tú estás dando por bueno lo que en
realidad no sabes.
--¡¡A sí…!! --¿Qué
no lo sé? Como no le aguantaste tú… –le
replica su madre—no tienes ni idea y
tampoco sabes todo lo que tuve que soportar cuando salisteis todos por la puerta, me hizo
a mí responsable “Tu porque tuviste que
encargarte de comprar el regalo, a tu madre debiste dejarle que trajera lo que
hubiera querido” sabiendo como sabes que tu madre a la mínima ” nos la lía” que no es la primera vez, que
es una patosa –le contesta Concha a su hija—Y mira que además no sigo contándote nada , ya veo que no eres capaz de entenderme,
vaya decepción que forma de
interpretarlo si lo llego a saber ni te lo digo.
--Tampoco es eso mamá, soy consciente de que se ven muy
bien los toros desde la barrera, pero se generosa, piensa que todo al final
todo se quedó en familia. Y disculpa a
la abuela que solo se confundió la pobre
y sabes además que es una “buenaza”
--Soy consciente de que no tiene mala intención eso no
hace falta que me lo recuerdes lo sé muy bien es mi madre, pero estoy harta de
decirle que no se puede ir así por la vida, no paro de advertirle:
-- Mamá que hay que pensar antes de hablar
--¿Y la abuela como se disculpo? –Pregunta Irene--
nada… lo de siempre que se confundió, y
que lo sentía mucho, pero hoy esto y mañana con otro asunto., con el cuento de que va de sincera por la vida,
con el sambenito de que no miente a mí sí que me está complicando la existencia. El otoño pasado fuimos a
conocer bebe de tu prima Isabel y yo estaba cambiando impresiones con tu tía
Isabel, aunque estaba al otro lado la escuche decir una inconveniencia y de
verdad hija es que te sientes morir con sus patinazos y cuando la reprendes te
dice: “Mira hija yo con la verdad llevo funcionando toda la
vida y nadie puede decir que miento” la
verdad es que no tiene luces y el
domingo a mí me dio el cumpleaños.
--Te entiendo mama le dice Irene pero tiene poco arreglo. Se te pasará el mal rato y
papa como siempre lo dejará pasar, que
los abuelos son ya muy mayores para
cambiar; llevas mucha razón hay un
abismo entre la franqueza y el ser en un momento concreto muy desagradable
amparándote en que eres muy franca, hay que medir en la vida lo que se dice
porque no todo es blanco ni negro hay matices. Para explicarse hay que pensar
un poco lo que se dice, porque existe
otra forma de conducirse, es muy importante porque para conversar no hay que
herir a los demás sin necesidad.
