Dos Hermanas



DOS HERMANAS
                                             
               
Que dos hermanas se llevan bien no es nada nuevo –siempre no es así pero yo sí lo percibí desde siempre- así eran mi madre y mi tía y se debió a la relación tan buena de ellas que actuaban con cariño, en todas las tareas  ayudándose la una a la otra   ¡Qué ejemplo!  Cuando éramos todos pequeños hace  ya de ello algunos años,  ellos eran cinco y nosotros también otros cinco y  parecía que teníamos cuatro padres y que éramos seis hermanos la suma de dos familias juntas las de las dos hermanas. Y así  nos pasamos la infancia –qué bonito-  ¿verdad?

 Pero se rompió ¿Cuándo?  . En un momento de sus vidas y al cabo de muchos años y por culpa de cada uno de sus hijos. Se encontraron  con un problema a causa de sus ellos y se fueron distanciando  porque:

Cada uno de los jóvenes de cada familia emigró al extranjero y se encontraron en el mismo país,  los primos se llevaban 5 años de edad aproximadamente y como de pequeños la relación había sido tan estrecha el  mayor de ellos pretendió  -en su afán de protegerla; - y no lo calculo debidamente- pero intentó  ejercer de hermano mayor  y sucedió que  no la dejaba vivir como ella quería y así se complicaron la vida los primos.  ¿Qué  esto tú no lo haces? ¿Qué eso no te conviene? ¿Qué….?  ¿Pero vamos  que no están aquí mis padres para prohibirme a mí nada y lo vas a hacer tú? ¿Pero qué dices…..? ¿Tú no eres nadie?

Y así empezó a estropearse la relación entre las dos hermanas, fue pasando el tiempo y no se arreglaban las cosas entre ellas y  ni que decir tiene - que lo que cada uno de los hijos les iban relatando a sus madres  no se podía ni  repetir-  y cada una de ellas abogaba por su vástago el deterioro llego a alterarlas y así fueron pasando los días  hasta que decidieron  que no estaban dispuestas  a que está situación continuara. ¿Mira María que esto lo tenemos que arreglar? ¿Si Paquita? Yo pienso lo mismo se dijeron la una a la otra y encontraron una solución,  vamos a hacer una cosa.  Lo que tu hijo te cuente de mi hija a mí no me lo digas y lo que yo sepa por mi hija de tu hijo no te lo digo  ¡Vale!  Y así lo hicieron  encontraron este sistema tan simple que  con cariño y buena voluntad encontraron la manera de arreglarlo y que la  enemistad que se estaban creando entre  sus hijos a ellas no las salpicara y de nuevo volvieron a ser las de siempre.
Por temas así más o menos gordos se separan tantas y tantas familias pero cuando se quieren arreglar los problemas se lucha para intentar resolver y  llegar a alguna solución  porque no es  cuestión de PODER si no de QUERER.                                                                                                       

Amelia G. Luengo 


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