AUTOBUS
Entro en el autobús camino de mi casa, y voy hacia un asiento que con suerte está libre. Es ese asiento que va doble en la segunda mitad del autobús.
-¿Y con que me encuentro?- . Pues a un par de jóvenes que van
naturalmente sentados y llevan estirados sus pies , poniendo sus zapatos y pisando el asiento que yo voy a ocupar y
que a su vez son los dos asientos
que van en sentido opuesto a la dirección de la marcha y me dirijo a
ellos.
-¿Perdonar?- ¿
-¿Por favor retirar los pies de los
asientos que voy a sentarme?-
Silencio…… Es que no comprendéis que yo o cualquiera que
se siente aquí tiene que utilizar este asiento y lo estáis manchando. Ellos
no contestan y ni me miran, se ponen a hablarse entre ellos como si yo no les hubiera comentado nada y como si no estuviera allí. Yo por el contrario los miro a los ojos para
que por lo menos se sientan un poco avergonzados de su actitud / ni me miran/ pero ellos siguen a lo suyo tan tranquilos
llegan a su parada se bajan y ya está.
Siento que no pude hacer más que lo que hice porque entiendo que estos
jóvenes de entre 14-16 años se limitaron a hacer que no escuchaban
pero, en otras situaciones y no sería la primera vez que te encuentras con
que te contestan de con malos modales e incluso agresivos.
Y pienso que aporté mi pequeño granito de arena aunque no dejas de ser triste.
- ¿Tan mal estamos enseñando a nuestros niños?-
Amelia G. Luengo
