EL HEREJE 26-Enero-2021
El libro El Hereje, fue la obra que su autor Miguel Delibes describió como su mejor novela
Está novela está ambientada en el siglo XVI reinando Felipe II (el Prudente). En su reinado
estuvo presente EL Santo Oficio más
conocida como: La Inquisición. En esta novela el autor por sus continuos viajes
nos dibujara maravillosamente su provincia Valladolid.
Nos muestra a un niño Cipriano Salcedo --muy poco lustroso-- pero muy fuerte, que le marcará la vida su padre D. Bernardo Salcedo un terrateniente. Que le hace responsable de la muerte de su madre Doña Catalina al darle a luz, no le quiere a causa de ese drama. Se lo demostrará continuamente durante toda su vida. El niño solo tendrá el consuelo de su tío D. Ignacio Salcedo y de Minervina, la joven que al haber perdido a su propio hijo al nacer. D. Bernardo la contrata para amamantar al niño y así resolver el problema. La joven Minervina se vuelca con Cipriano y le ofrecerá todo el cariño desinteresado que su padre le niega.
Pasados los primeros
años, cuando tiene que escolarizar a su hijo Don Bernardo Salcedo nos demuestra el interés
que tiene por desprenderse del niño; tanto es así que le envía para a instruirse en su primera etapa escolar
al Colegio Hospital de los Niños Expósitos.
Por otro lado su tío Ignacio no consigue convencer a su hermano que desista de ese colegio el tio tiene un cargo muy importante, es Oidor de la Real Cancillería y pertenece a la nobleza de la época, la Corte estaba situada por aquellos años en Valladolid, . Por su cargo también forma parte de la Comisión que mantiene con fondos al Colegio Hospital de los Niños Expósitos y que es regido por los religiosos.
Todos los
niños del orfanato tienen un mote y los niños le conocen por “mediarroba” debido a ser su complexión tan poco lustrosa. La
experiencia tan dura a la que somete D.
Bernardo a su hijo le hará más fuerte a lo largo de su vida y le servirá, cuando a su
mayoría de edad tendrá que hacerse cargo
de la hacienda familiar. Su tío Ignacio
a espaldas de su propio padre le protege y sugiere que debe ir pensando en su
porvenir. le propone que llegado el día y con las notas tan brillantes que tiene le anima a que se Doctore en Leyes. Cipriano acepta su consejo de buen grado.
El padre de Cipriano D. Bernardo fallece muy joven y su tío le propone adoptarlo pero... Aunque es consciente de que heredara las propiedades también de si tío lo rechaza. El despego que tiene Cipriano y su triste experiencia filial no le permiten aceptarlo, pero si acepta de buen grado que su tío se convierta en su Tutor y a partir de ese momento tendrán una excelente relación tío y sobrino. El ya no dará ningún paso sin consultarle, a excepción de la política. Aquí no él actúa libremente.
Doctor en Leyes a su mayoría de edad, se hace cargo de la hacienda familiar, se convierte en un comerciante muy respetado se convierte en un experto y valioso comerciante, gran emprendedor, engrandece la fortuna familiar, --------------------------------------------------ojo.......... no me gusta ver. es muy respetado en la provincia. aprovechando el puesto que ocupa su tío como Oidor de la Chancillería, Cipriano tiene un deseo persigue y consigue cumplir un deseo interno al que aspira, por sus propios méritos. Por medio de dádivas y, también gracias a las buenas relaciones que tiene su tío Ignacio le consiguen el ansiado título de Conde de Salcedo.
Por sus
negocios viaja continuamente por la provincia de Valladolid, en uno de sus
viajes conoce a un monje llamado Pedro Cazalla. Este encuentro será
providencial, cambiará sus creencias religiosas y le creara un gran conflicto espiritual el monje le confiesa la inexistencia del
purgatorio, le comenta que el purgatorio
no existe. Le informa de se ha iniciado una nueva doctrina que se llama La Reforma Luterana,
y que esta si acepta la no existencia
del purgatorio, Cipriano no da crédito pero recuerda que un compañero del
colegio de los niños expósitos hace muchos años también lo afirmó, pero entonces no le concedió crédito alguno. También le informan de otra
corriente. Un teólogo llamado Erasmo –es un escritor-- que rivaliza con la
corriente Luterana , mantiene que la
Iglesia tiene que ser reformada, Cipriano
sufre un gran conflicto espiritual, tan importante, que altera su pensamiento, tarda
en conseguir modificar sus pensamientos
y en resolver sus creencias religiosas.
Así es como Pedro Cazalla le introduce desde muy joven en la política. Le
informa de que, existen unas reuniones
clandestinas, y le propone integrarse. Por todo ello es invitado a acudir, pero tiene que seguir unas
medidas muy cautelosas y discretas, no le niega que están perseguidas
por La Santa Inquisición, comienza a acudir periódicamente, en estas reuniones conocerá a una serie de
personajes muy importantes, la clase
alta de la sociedad Vallisoletana –en su momento Cipriano se siente muy orgulloso de
pertenecer a este grupo de personas, y allí conoce a:
Doña Leonor
de Vivero, que es toda una institución la encargada de leer los salmos,
capítulos del libro “Diálogos de las cosas acontecidas en Roma”, algunos de los
diálogos de la corriente Luterana y Arcediana más toda la información de la que se dispone siempre con
sigilo y absoluto silencio entre todos
los presentes (es la matriarca) junto
con sus hijos, El Doctor Cazalla–conocido cómo Dr. —situado siempre a la
derecha de su madre. D. Pedro Cazalla, D. Agustín Cazalla, Doña Beatriz Cazalla,
D. Juan Cazalla, D. Agustín Cazalla, D. Juan Cazalla, Doña Juana Silva nuera de
Doña Leonor, D. Juan Sánchez el joyero, D. Carlos de Seso, D. Isidoro Tellería, el bachiller Herrezuela y
Doña Ana Enríquez hija de los Marqueses Alcañices entre otros muchos.
Todos ellos
procesan la llamada reforma Luterana. Cipriano se siente afortunado y abraza la
corriente Luterana, tan perseguida por los radicales que forman parte en La
Santa Inquisición. Se comenta en esa reunión, que el propio Rey de España ve con simpatía el movimiento reformista,
pero que los compromisos de la Corte no
le permiten exteriorizarlo. Cipriano continúa unido a la mencionada Reforma Luterana, tan perseguida por la Santa
Inquisición y entre Doña Leonor de Vivero y Cipriano se establece una muy buena
relación.
Una vez
introducido en las reuniones clandestinas, proponen a Cipriano que se traslade
a Alemania para recabar información sobre la Reforma Luterana, le comentan que
como comerciante y debido a sus continuos viajes pasará desapercibido y le solicitan
que se traiga con él una serie de libros
que aquí están totalmente perseguidos todo ello con las máximas medidas de seguridad, obedece naturalmente. A estas alturas Cipriano no sabe que
todos incluido él están ya siendo vigilados muy estrechamente por la Santa Inquisición.
A la muerte
de Doña. Leonor de Vivero, aparecen después del entierro unas pintadas en las
paredes de su domicilio acusándola de traidora. A raíz de ese momento se
desencadenan las detenciones, van deteniendo a todos ellos. A Cipriano le alcanzan al intentar pasar la frontera a Francia --por el
mismo camino, que recorrió cuando se desplazo a Alemania—este es el principio
de su gran drama.
El libro refleja la desilusión que le produce, cuando ya arrestados todos, por la radical Orden de la Santa Inquisición, y ante el fatal pronostico a que se ven sometidos todos y cada uno de los integrantes de la llamada Nueva Reforma tan perseguida, porque cuando ya encerrados en las mazmorras comprueba cómo muchos de ellos se desdicen de sus creencias y como le defrauda la mayoría de ellos en su afán por salvarse.
El propio Rey Felipe II, dicta un auto muy
riguroso y prescribe que no se tenga clemencia
con ninguno de ellos, recomienda que se les proporcione un escarmiento general, Para
disfrute del pueblo y sus gentes y para culminar con verlos a
todos ellos prendidos en la hoguera. Solo tienen clemencia con Doña Ana Enríquez aunque la castigan
debidamente, la destierran en un castillo (es hija de los Marqueses de Cañizares).
Su tío Ignacio cuando acude a verle --ni siquiera por el cargo que ostenta-- y aun a su pesar tampoco consigue salvarlo, no le recrimina nada a Cipriano, ya en las mazmorras acude por última vez a visitarle solo le comenta pero no le reprocha nada porque entiende que solo Dios puede juzgarle, él no tiene ningún derecho.
Lo único que consigue hacer por él, es que en el último momento y cuando Cipriano va ya en la carreta camino de la hoguera, le proporciona lo único que puede aliviarle, es que vaya guiado por su fiel y querida Minervina.
Amelia Glez. Luengo



