MI TATA

 

                                                    MIGUEL Y SU TATA                                      26/10/23                                                                


Me ha llamado siempre la atención la figura de esa empleada del hogar contratada y llamada a ejercer de “tata” para un bebe. Generalmente se utilizan en determinadas casas y son conocidas como: (casas bien). Las que generalmente se ha sabido que hacen este uso y necesitan de este tipo de empleadas. En tantos casos sucede que con los años estos hijos ajenos, terminan en una relación tan estrecha y cariñosa que familiarmente la llaman “mi tata” porque es una persona del servicio a la que los niños suelen querer muchísimo.

    ---¿Y los padres? ¿Lo hacen por necesidad o lo hacen por comodidad?.

Como siempre en unos casos si y en otros no. Porque también hay muchas personas que necesitan contratar a esta empleada tan concreta, por ejemplo: directores/as, ejecutivos/as, colectivos en la mayoría de los casos de un nivel muy alto o altísimo pero, veamos otros casos en los que también lo precisan. Podría ser el colectivo de actores y artistas, cantantes diferentes oficios --entre otros--, que tienen la necesidad de viajar continuamente y que por todo ello se ven obligados a depender de terceras personas para que se hagan cargo de las necesidades de sus hijos, en tantos casos muy a su pesar, pero, mi abuela tuvo conocimiento y me contó la infancia de Miguel este niño en concreto:

“ En el pueblo existía una familia. Los Marqueses del Rio y que eran muy ricos. Vivían en una buena mansión y para el mantenimiento de la casa y los jardines necesitaban personal de servicio. A Miguel del Rio Fernández le amamantó una ama de cría llamada Aurora, una “galleguita” encantadora, dulce y cariñosa que acababa de perder a su bebe.

Y sucedió pasó que la marquesa se encontraba muy enferma después de alumbrar a su hijo, el marques tuvo que tomar esta decisión y lo resolvió así. Contrataron para el niño a Aurora, y esta mujer a su vez se encapricho del bebe desde el mismo momento en que le conoció. Ella en los primeros años de Miguel le proporciono todo el cuidado y el cariño que necesitaba y su comportamiento fue maravilloso. A medida que el niño iba creciendo él y su tata se iban compenetrando más y mas. Y llego el día que esa figura ya no era necesaria en la casa pero, contó mucho el cariño que se profesaban mutuamente y el Sr. Marques le ofreció a Aurora permanecer en la casa con una condición y fue que aparte de ocuparse de las necesidades de Miguel debía atender a otras labores. A Aurora la propuesta la encantó. Así podía permanecer junto a su “niño”. Y fueron pasando los años hasta que le llegó el momento de abandonar la casa. Se retiró y volvió a su pueblo natal Sarreaus (Lugo).

        --¿ Y que paso después abuela ?

Conocemos la historia porque comenzó a trabajar en el servicio de los Marqueses un jovencito del pueblo como jardinero. Miguel se había casado y tenía un hijo llamado Pablo. El niño contaba con ilusión esos viajes y era cuando su papá le decía:

    — Pablo, que nos vamos de viaje a Galicia vamos a visitar a “mi tata”. Estas visitas las iban repitiendo entre uno y dos años aproximadamente. Miguel lo tomó por norma durante todos los años que vivió Aurora; aunque, su madre siempre se negó en redondo y no acudió nunca, le comentaba a su marido: Yo no me voy a encerrar ni por uno ni por dos días en un “pueblucho” perdido de Dios, papá le intentaba vender que era una casa rustica, muy limpia, muy sencilla y que se comía muy bien pero no consiguió convencerla y su mujer siempre le rebatía con los mismos argumentos:

    —Ese compromiso te lo has creado tú yo no. Mis padres se ponían muy fuertes pero papá nunca desistió, y lo único que consiguió de mí madre fue que le permitió que yo le acompañará.

Aurora se volvía loca cuando aparecíamos por la puerta, todo se le hacía poco para agasajarnos, todo el pueblo se enteraba de la ilusión que le hacía. Porque venía a verla “su niño” con su pequeño y era toda una fiesta Con la misma alegría nos repetía siempre lo mismo:

   __¿Que vuestra habitación siempre la tengo preparada? que no tenéis que anunciarme vuestra llegada. Mi padre no la hacía ni caso y ella siempre sabía cuando llegábamos. A mí me malcriaba todo lo que podía, me colmaba de chuches y me lo permitía todo. Mi madre la temía porque, cuando aparecíamos del pueblo yo no me salvaba, sufría un empacho seguro y a la vez mamá no sabía dónde meter todo lo que Aurora con toda su buena intención nos había ido guardando, unos cuantos productos naturales de su pueblo para llevarnos cuando volviéramos a Madrid. Miguel a lo largo de su vida no perdió nunca el contacto con Aurora intentó compensarla de todo el amor que había recibido de ella durante toda su infancia.

Y resultó ser una de las personas mas queridas e importantes en su vida. Ejemplo de amor y enseñanza que le trasmitió a su hijo”.


                                                 Amelia Glez. Luengo





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