LA ABUELA Y LAS NAVIDADES 21 de Diciembre del 2020
La Navidad era la época más bonita del año; culminada con la noche más feliz, y preludio del día también más maravilloso, porque, por arte de magia llegan ni más ni menos que los Reyes Magos cargados de regalos.
Comenzaba con
las vacaciones del “cole”
Éramos
cinco hermanos, papa, mama y la abuela. Hasta que no fuimos mayores mis
hermanos y yo, no comprendimos la cara
que se le ponía a la abuela de enfadada, precisamente en la navidad…… El
revuelo la ponía frenética, porque tenía
que bregar con nosotros, por aquel entonces (a nosotros nos daba igual).
La
letanía de la abuela, igual todos los años “Para mí, después del festival
musical navideño que retransmitían desde
el teatro Calderón por T.V. y el sorteo extraordinario de navidad, yo perdonaría
todo lo demás, me acostaría esa noche y me despertaría en el nuevo año después
del día de Reyes, y que toda está tropa estuviera acoplada en el colegio”.
La abuela, era
maravillosa, --pero creo que nos quería de uno en uno— cómo es posible que cambiara
en segundos, pasaba de buena a intransigente y más cosas. Algunas veces la
oíamos decir ¿Señor que cruz? Pero a nosotros no nos afectaba, seguíamos a
nuestra bola. Veréis voy a contaros como las gastaba (chiquitina pero matona) cuando se enfadaba. La
veo estaba sentada en su sillita refunfuñando y medio dormida.
— ¿Qué me dejéis un ratito tranquila? --Nos pedía--.
—Vale abuela… que sí… que te vamos a hacer caso –claro, se nos
olvidaba--. Y en esto que se nos ponía “farruca” y con el bastón que siempre tenía
a mano se liaba a garrotazo limpio, pim, pam, pim, pam, la librábamos como
podíamos saltando delante de ella, como si estuviéramos jugando a la comba, y con su garrota intentaba atizarnos girándola en zig, zag, zig, zag.
Naturalmente entre tantos alguno cobrábamos
—¡¡ Qué
recuerdos!!
Nosotros esperábamos
como locos y con mucha ilusión deseando ver aparecer a mi primo
Víctor que venía como siempre cargado
con un árbol que abultaba más que él. Todos los años lo mismo, le ayudábamos a instalar, el Belén, el árbol y a
decorar la casa naturalmente –era todo un gran acontecimiento ese día--.
Recuerdo que
después de todo ese bullicio, por la
noche yo no podía conciliar el sueño y cuando al final me dormía…. Iba yo con
muchos niños con unas ropas muy sencillas y raras, llevaba en la mano algo parecido al incienso,
todos llevábamos algo, pasábamos por los pueblos y se nos iban añadiendo otros
niños, que llevaban también ofrendas y regalos, las buenas gentes con las que nos íbamos
encontrando nos animaban a que siguiéramos el camino, nos guiaba una estrella desde el cielo
e iban contando que había nacido el Niño
Jesús.
Luego debí de
dormirme, pero en duermevela yo me encontraba dentro del árbol de navidad, e iba apartando las ramas para poder pasar entre
ellas y me acompañaban alguno de mis hermanos, --no lo recuerdo cuáles de ellos
eran—estaba todo lleno de luces y las bolas del adorno del árbol brillaban
muchísimo, aquí nos íbamos topando con los regalos que estaban colgados de las ramas, los íbamos abriendo todos de uno en uno. Qué
raro porque este sueño me acompañó no sé cuantos días más.
Y cuando llegó
la mañana de Reyes, había que ver a mi abuela, con la algarabía que se montaba en mí casa,
que gozada, que desmadre, a mí abuela la brillaban sus pequeños ojitos y lloraba de felicidad cuando nosotros dábamos
saltos de alegría desembalando los regalos, y la faltaban ojos para mirarnos
iba de los unos a los otros, también miraba a papa y a mama, y hasta daba
palmas y todo. Como es natural también tenía
su regalo y claro nos reíamos de ella diciéndola:
—¡¡Qué!! ¿Mentirosilla? con que no te
gustaba la navidad eh…?. Mi casa era una autentica fiesta. El día más
grande.

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