UN BONITO VIAJE POR ITALIA



                         UN BONITO VIAJE POR ITALIA                                11/05/2020



          

Hugo y yo nos encontrábamos en uno de los  salones del Hotel Imperial en Roma, habíamos llegado esa mañana y  estábamos convocados junto, con  todo el grupo de viajeros para  informarnos del recorrido que íbamos a realizar por Italia. Estábamos muy ilusionados empezábamos nuestra vida en común (era nuestro viaje de novios).  

     —Me llamo Noemí, soy vuestra guía, muchas gracias por elegir mi ciudad.  Voy a estar con todos ustedes  en cada una de las excursiones que tienen contratadas con nosotros, y resolverles cualquier incidencia o  contratiempo que se les pudiera presentar -- mejor que no lo necesiten--.

 Deben saber  que se encuentran en  la Ciudad Eterna. Mañana iremos al famoso Coliseo Romano el famoso Anfiteatro  declarado Patrimonio de la Humanidad con su más de 2.000 años de antigüedad,  se remontan al siglo IV antes de C.: La tienen reconocida también como una   maravilla del mundo moderno ( año 2007). Seguidamente visitaremos Florencia,   la Toscana Italiana y  visitaremos Fíesele, nos separan únicamente 8 Km.. Seguiremos viaje,   para  visitar  Pisa  con su Torre inclinada, la  ciudad de Galileo Galilei, matemático y físico,  padre de la astronomía moderna. No podemos olvidarnos  de Venecia, con todo su encanto, El Gran Canal y sus paseos en góndola, atravesando sus puentes, pasando delante del majestuoso Palacio Ducal, es la frase  que mejor le define, sería un pecado  perdérselo.

      — ¿Hugo, te estás dando cuenta, se está olvidando del Duomo de Florencia?

          —Sí, Juan Carlos, me he dado cuenta, pero no seas tan impaciente, que nuestra  guía no ha terminado todavía con su  explicación, contesta a su pareja.

       —Estoy por levantar la mano y preguntárselo.

       — ¡¡ Qué no!!  Que te tranquilices y esperes.

A continuación la guía comenta: Tenemos una leve contrariedad  les dijo Noemí, por ajustes de última hora estoy obligada a comunicarles que hemos suspendido el viaje para visitar Florencia y su Catedral, fuerzas mayores nos lo impiden, les pido mil perdones. Tenemos previsto  compénsarles debidamente,  llevarles a conocer...  Ya no  pude contenerme  más y levante la mano.


     — ¿Señorita por favor? Dirigiéndose a la guía,  ¿Cómo se llama Usted?   — Noemí se dirige al visitante.

     — Juan Carlos, le  respondo.

     — Mire, Juan Carlos;  les estaba comentando la razón si me lo permite  cómo estamos en temporada alta, me comunican  que es imposible facilitarnos las entradas para todo el grupo, tiene  poco sentido ir a Florencia,  si no realizamos esa visita,  efectivamente el Duomo es muy importante.  Soy consciente que ha sido un error gravísimo por nuestra parte y en nombre de la agencia, les ruego nos disculpen.  Les tenemos preparado en compensación  -de nuevo la interrumpen—
      — Lo que usted llama una leve contrariedad es para nosotros un trastorno muy importante. ¡Empezamos muy mal! quiero que entienda  que estamos muy contrariados.

    —Cuánto lo siento se disculpa la guía. 

A la mañana siguiente, dentro del Coliseo. Comentan los jóvenes: la verdad que es  inmenso este anfiteatro y  habérnoslo  perdido durante  tantos años es imperdonable.

     — ¿Hugo estás  de acuerdo conmigo?   

     —Claro llevas   razón. Cuanto vivido dentro de estas viejas paredes,  lo primero que se te viene a la memoria es: Esa lucha tan horrorosa que mantuvieron  los cristianos entre las fieras y lucha de los gladiadores. Sabes que  en el siglo V, un monje llamado Telémaco entró en la arena y  trató de imponerse entre los gladiadores. Se dirigió,  al pueblo exhortándolo a abandonar esas horribles diversiones. Se levantaron voces sarcásticas e insultos. El intruso, gran mártir por la causa de la humanidad fue apedreado. Pero desde aquél día cesaron  los espectáculos, en el Coliseo.

      —Noemí,  pregunta Hugo a la guía.
  
      — ¿Es cierto que dejaban entrar a los niños a presenciar esas salvajadas? 

       —  Ella  le contesta,  tengan en cuenta que el espectáculo era público y gratis, era una forma de tener entretenido y contento al pueblo, no puede ni imaginarse cómo era esa sociedad por aquellos años. Después  Noemí en un aparte, les comenta discretamente.

    —Quiero hablar con ustedes, cuando tengan un momento.

     —Por supuesto le contesta Hugo.

Ya en el hotel, Noemí les explica: Verán sucede como les explique en la reunión, que no dispongo de entradas para todo el grupo, pero teniendo en cuenta, que ustedes son solo dos y como  sé que están tan contrariados. Les ofrezco una alternativa para poder resolverlo, no quiero que se lleven este mal recuerdo de su visita con nosotros. Tenemos otro grupo aquí en Roma, y les propongo que se incorporen a él. Primero  visitarían Pisa conmigo y después se trasladarían  al Hotel Anatolio,  mis compañeros, si disponen de entradas suficientes, y con ellos,  visitarían  Florencia y  el Duomo, terminarían su  viaje  en Venecia.

       —  Un pequeño favor, si lo aceptan les rogaría ser  discretos, yo  me ocupare  de excusarles. Y Ahora  vayan que les espera el almuerzo. 

        — ¿Sois pareja?  -- les pregunta un matrimonio octogenario, que están compartiendo mesa con ellos.

       —   Sí, contesta Hugo por los dos ¿Algún problema?

        —No nada hijos, para nada.  
   
        —   No vamos a cambiar, — responde Juan Carlos, pero se lo gradecemos.  
  
         —  Nosotros somos  Ignacio y María. Este viaje nos lo han regalado nuestros hijos por cumplir las bodas de oro, nos decidimos ya… de mayorcitos.  Da gusto veros únicamente “cogiditos” de la mano.

Continuamos viaje, y estábamos ya en la  toscana Italiana,  en Pisa,  resulta que consiste es un núcleo  de edificios bellísimos, con su torre, su catedral, el baptisterio y su cementerio, impacta observar esa torre tan alta y nos aclaran que es la más  inclinada del mundo. Consta de 55 metros de altura, pesa 14.700 Kg. Y para  acceder a su campanario, hay que subir 300 escalones aproximadamente.      

       —  ¿Noemí, puede derrumbarse La Torre de Pisa, pregunta Juan Carlos?
 Ahora no, pero hubo un tiempo en que si,  desde los cimientos,  la Torre tubo  un problema de inclinación. A medida que pasaban los años  se iba  inclinando un poco más.  Los técnicos advirtieron al  Mº de Cultura, que existía un problema real de derrumbe, por todo ello,  en 1990, prohibieron acceder a los visitantes.  Se invirtieron 21 millones de euros en resolverlo y  tardaron dos décadas  hasta dar con la solución, no fue fácil, contrataron a diversos técnicos. Consiguiendo mediante un sistema muy complejo de consolidación reforzar los cimientos, con materiales de plomo y hormigón armado y  con esa fórmula si pudieron  asegurar el asiento total, por unos  300 años aproximadamente. Fue reabierta al público el 1 de diciembre del 2001  después de este tiempo ya se verá…    
       
—    Siempre nos hacen lo mismo, a carrera toda la visita y luego muy  poco de tiempo libre, para tomar un café tranquilamente. 

       —  ¡Al fin! ¡En Florencia!  --exclamo Juan Carlos, hemos estado a punto de no venir  ¡Qué ilusión!          

        —  Sabes, Hugo  no tenía mucha idea, –si no es por ti—Que riqueza tan grande que atesora esta ciudad, fui consciente cuando le preguntaste al Alexandre nuestro guía:

      —  ¿Fiesole,  cuántos habitantes tienen?  —le pregunta Hugo.  

       — Tenemos registrados 14.100. Es la Ciudad Metropolitana de Florencia y fue conquistada por los florentinos en el año 1.125 atesora unos restos antiquísimos y son  muy importante, vamos a visitar sus muros etruscos –lo que queda de ellos—las termas romanas, tienen  una  Iglesia románica que data del  año 1.028 un Palazzo Comunal,  del siglo XII, un  teatro romano,  cuenta también en el barrio de San Doménico con la escuela de música “ fie solana”  sede del  Instituto Universitario Europeo, fundada por el profesor de Viola y violinista de la  Cuartete Italiana llamado  Piero Farullí.

Entrabamos llegar, al fin conseguíamos visitar  el Duomo de Florencia, es un referente  si viajas por parte de Italia. —Tú hermana nos lo advirtió—: Es imperdonable regresar  sin haberla visto.  

     — Y en la puerta del Sur, está   representa la peste que asoló a la ciudad y mato a  casi  la mitad de la población en aquellos años. ¿Sabes que la llaman La Puerta del Paraíso?  Por la escalera del fondo en el segundo piso debemos subir al mirador, le  llaman  “la cúpula de Brunelleschi” y  desde allí divisaremos un increíble marco de Florencia.

     — Qué encanto tiene Venecia, exclama Juan Carlos ---me parece mentira estar aquí, tenemos que localizar “nuestro puente”  “Ponte Mil vio”. Otro de ellos que tenemos que localizar es  el Puente de los Suspiros — Aquí,  Hugo se le queda mirando fijamente—
       — ¿Ni de broma me digas  que se te ha olvidado el candado?  ¿Y qué pasa, si es así?  Le  replica Hugo.
      —Que invierto todo el tiempo que nos queda, en localizar uno.

      — ¡Anda, anda! ¡Qué sí, que lo tengo! Sé que lo tenemos que dejar colocado, para cuando volvamos la próxima vez.

 Y tomamos un vaporetto,  para  recorrer el Gran Canal, con esa vista tan espectacular. Creo que hemos hecho muy bien y  pasar de las visitas programadas e ir a nuestro aire, estoy deseando,  nos falta también  pasear por los canales en la típica  góndola.  

      —  ¿Nuestro viaje? 
 ---Recuerdas, que  lo tenemos hablado?   El más  importante de los cuatro puentes que tienen, es  el puente Rialto que a su vez es el más famoso de toda Venecia,  perdernos por el mercado,   recorrer sus  calles, que curioso todas tienen  los   nombres de los gremios, de antaño. ¡Ah…! localizar  la fábrica de  del cristal de  Murano,  típico de aquí. Tenemos que llevarnos recuerdos para nosotros y algún detalle para los “papis”. Eso sí, nos vamos a quedar “sin el vil metal”, mañana a madrugar que  tenemos entradas para visitar el Palacio Ducal. Acuérdate que nos lo recomendaron, dicen que es divino. Subir al mirador, la llaman  “la cúpula de Brunelleschi” y  desde allí divisaremos un increíble marco de Florencia.

Ya en el avión, Juan Carlos le explica a Hugo:

    — Le tenía prometido a mi abuela llevarla de viaje a  Italia pero… no llegó ese día. Fue la primera persona de mi familia que  me ayudo, tendría yo unos 8 o 10 años, se dio cuenta  que yo era diferente,  no se me olvidará nunca lo  que me dijo: “Tú siempre serás mi niño, a mí  puedes contarme todo lo que quieras, el secreto  se quedará siempre entre tú y yo”.

                                                                  Amelia Glez. Luengo

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Entrada destacada

JHON SMITH

Jhon era el típico inglés, alto, rubio, ojos claros, bien parecido, muy amable, atento y especialmente delicado con el trato a las mujer...