Hugo
y yo nos encontrábamos en uno de los
salones del Hotel Imperial en Roma, habíamos llegado esa mañana y estábamos convocados junto, con todo el grupo de viajeros para informarnos del recorrido que íbamos a
realizar por Italia. Estábamos muy ilusionados empezábamos nuestra vida en
común (era nuestro viaje de novios).
—Me llamo Noemí, soy vuestra guía, muchas
gracias por elegir mi ciudad. Voy a
estar con todos ustedes en cada una de
las excursiones que tienen contratadas con nosotros, y resolverles cualquier
incidencia o contratiempo que se les
pudiera presentar -- mejor que no lo necesiten--.
Deben saber
que se encuentran en la Ciudad
Eterna. Mañana iremos al famoso Coliseo Romano el famoso Anfiteatro declarado Patrimonio de la Humanidad con su
más de 2.000 años de antigüedad, se
remontan al siglo IV antes de C.: La tienen reconocida también como una maravilla del mundo moderno ( año 2007).
Seguidamente visitaremos Florencia, la Toscana Italiana y visitaremos Fíesele, nos separan únicamente 8
Km.. Seguiremos viaje, para
visitar Pisa con su Torre inclinada, la ciudad de Galileo Galilei, matemático y
físico, padre de la astronomía moderna.
No podemos olvidarnos de Venecia, con
todo su encanto, El Gran Canal y sus paseos en góndola, atravesando sus
puentes, pasando delante del majestuoso Palacio Ducal, es la frase que mejor le define, sería un pecado perdérselo.
— ¿Hugo, te estás dando cuenta, se está
olvidando del Duomo de Florencia?
—Sí,
Juan Carlos, me he dado cuenta, pero no seas tan impaciente, que nuestra guía no ha terminado todavía con su explicación, contesta a su pareja.
—Estoy por levantar la mano y
preguntárselo.
— ¡¡ Qué no!! Que te tranquilices y esperes.
A
continuación la guía comenta: Tenemos una leve contrariedad les dijo Noemí, por ajustes de última hora
estoy obligada a comunicarles que hemos suspendido el viaje para visitar
Florencia y su Catedral, fuerzas mayores nos lo impiden, les pido mil perdones.
Tenemos previsto compénsarles
debidamente, llevarles a conocer... Ya no
pude contenerme más y levante la
mano.
— ¿Señorita por favor? Dirigiéndose a la
guía, ¿Cómo se llama Usted? — Noemí se dirige al visitante.
— Juan Carlos, le respondo.
— Mire, Juan Carlos; les estaba comentando la razón si me lo
permite cómo estamos en temporada alta,
me comunican que es imposible
facilitarnos las entradas para todo el grupo, tiene poco sentido ir a Florencia, si no realizamos esa visita, efectivamente el Duomo es muy
importante. Soy consciente que ha sido
un error gravísimo por nuestra parte y en nombre de la agencia, les ruego nos
disculpen. Les tenemos preparado en
compensación -de nuevo la interrumpen—
— Lo que usted llama una leve
contrariedad es para nosotros un trastorno muy importante. ¡Empezamos muy mal!
quiero que entienda que estamos muy
contrariados.
—Cuánto lo siento se disculpa la guía.
A
la mañana siguiente, dentro del Coliseo. Comentan los jóvenes: la verdad que
es inmenso este anfiteatro y habérnoslo
perdido durante tantos años es
imperdonable.
— ¿Hugo estás de acuerdo conmigo?
—Claro llevas razón. Cuanto vivido dentro de estas viejas paredes, lo primero que se te viene a la memoria es:
Esa lucha tan horrorosa que mantuvieron
los cristianos entre las fieras y lucha de los gladiadores. Sabes que en el siglo V, un monje llamado Telémaco
entró en la arena y trató de imponerse
entre los gladiadores. Se dirigió, al
pueblo exhortándolo a abandonar esas horribles diversiones. Se levantaron voces
sarcásticas e insultos. El intruso, gran mártir por la causa de la humanidad
fue apedreado. Pero desde aquél día cesaron
los espectáculos, en el Coliseo.
—Noemí, pregunta Hugo a la guía.
— ¿Es cierto que
dejaban entrar a los niños a presenciar esas salvajadas?
— Ella le contesta,
tengan en cuenta que el espectáculo era público y gratis, era una forma
de tener entretenido y contento al pueblo, no puede ni imaginarse cómo era esa
sociedad por aquellos años. Después
Noemí en un aparte, les comenta discretamente.
—Quiero hablar con
ustedes, cuando tengan un momento.
—Por supuesto le contesta Hugo.
Ya en el hotel, Noemí les explica: Verán sucede
como les explique en la reunión, que no dispongo de entradas para todo el
grupo, pero teniendo en cuenta, que ustedes son solo dos y como sé que están tan contrariados. Les ofrezco
una alternativa para poder resolverlo, no quiero que se lleven este mal
recuerdo de su visita con nosotros. Tenemos otro grupo aquí en Roma, y les
propongo que se incorporen a él. Primero
visitarían Pisa conmigo y después se trasladarían al Hotel Anatolio, mis compañeros, si disponen de entradas
suficientes, y con ellos,
visitarían Florencia y el Duomo, terminarían su viaje
en Venecia.
— Un pequeño favor, si lo aceptan les rogaría
ser discretos, yo me ocupare
de excusarles. Y Ahora vayan que les espera el almuerzo.
— ¿Sois pareja? -- les pregunta un
matrimonio octogenario, que están compartiendo mesa con ellos.
— Sí, contesta Hugo por los dos ¿Algún problema?
—No nada hijos, para nada.
— No vamos a cambiar, — responde Juan Carlos, pero se lo
gradecemos.
— Nosotros somos Ignacio y María. Este viaje nos lo han
regalado nuestros hijos por cumplir las bodas de oro, nos decidimos ya… de
mayorcitos. Da gusto veros únicamente
“cogiditos” de la mano.
Continuamos
viaje, y estábamos ya en la toscana
Italiana, en Pisa, resulta que consiste es un núcleo de edificios bellísimos, con su torre, su
catedral, el baptisterio y su cementerio, impacta observar esa torre tan alta y
nos aclaran que es la más inclinada del
mundo. Consta de 55 metros de altura, pesa 14.700 Kg. Y para acceder a su campanario, hay que subir 300
escalones aproximadamente.
— ¿Noemí,
puede derrumbarse La Torre de Pisa, pregunta Juan Carlos?
Ahora no, pero hubo un tiempo en que si, desde los cimientos, la Torre tubo
un problema de inclinación. A medida que pasaban los años se iba
inclinando un poco más. Los
técnicos advirtieron al Mº de Cultura,
que existía un problema real de derrumbe, por todo ello, en 1990, prohibieron acceder a los
visitantes. Se invirtieron 21 millones
de euros en resolverlo y tardaron dos
décadas hasta dar con la solución, no fue
fácil, contrataron a diversos técnicos. Consiguiendo mediante un sistema muy
complejo de consolidación reforzar los cimientos, con materiales de plomo y
hormigón armado y con esa fórmula si
pudieron asegurar el asiento total, por
unos 300 años aproximadamente. Fue
reabierta al público el 1 de diciembre del 2001
después de este tiempo ya se verá…
—
Siempre nos hacen lo mismo, a carrera toda la visita y luego
muy poco de tiempo libre, para tomar un
café tranquilamente.
— ¡Al
fin! ¡En Florencia! --exclamo Juan
Carlos, hemos estado a punto de no venir
¡Qué ilusión!
— Sabes,
Hugo no tenía mucha idea, –si no es por
ti—Que riqueza tan grande que atesora esta ciudad, fui consciente cuando le
preguntaste al Alexandre nuestro guía:
— ¿Fiesole,
cuántos habitantes tienen? —le
pregunta Hugo.
— Tenemos registrados 14.100. Es la Ciudad Metropolitana de Florencia y
fue conquistada por los florentinos en el año 1.125 atesora unos restos
antiquísimos y son muy importante, vamos
a visitar sus muros etruscos –lo que queda de ellos—las termas romanas,
tienen una Iglesia románica que data del año 1.028 un Palazzo Comunal, del siglo XII, un teatro romano, cuenta también en el barrio de San Doménico
con la escuela de música “ fie solana”
sede del Instituto Universitario
Europeo, fundada por el profesor de Viola y violinista de la Cuartete Italiana llamado Piero Farullí.
Entrabamos llegar, al fin conseguíamos visitar el
Duomo de Florencia, es un referente si
viajas por parte de Italia. —Tú hermana nos lo advirtió—: Es imperdonable regresar
sin haberla visto.
— Y en la puerta del Sur, está representa la peste que asoló a la ciudad y
mato a casi la mitad de la población en aquellos años.
¿Sabes que la llaman La Puerta del Paraíso?
Por la escalera del fondo en el segundo piso debemos subir al mirador, le llaman
“la cúpula de Brunelleschi” y
desde allí divisaremos un increíble marco de Florencia.
— Qué encanto tiene
Venecia, exclama Juan Carlos ---me parece mentira estar aquí, tenemos que
localizar “nuestro puente” “Ponte Mil
vio”. Otro de ellos que tenemos que localizar es el Puente de los Suspiros — Aquí,
Hugo se le queda mirando fijamente—
— ¿Ni de
broma me digas que se te ha olvidado el
candado? ¿Y qué pasa, si es así? Le
replica Hugo.
—Que invierto todo el tiempo que nos queda,
en localizar uno.
— ¡Anda, anda! ¡Qué
sí, que lo tengo! Sé que lo tenemos que dejar colocado, para cuando volvamos la
próxima vez.
Y tomamos un
vaporetto, para recorrer el Gran Canal, con esa vista tan
espectacular. Creo que hemos hecho muy bien
y pasar de las visitas programadas e ir
a nuestro aire, estoy deseando,
nos falta también pasear por los
canales en la típica góndola.
— ¿Nuestro viaje?
---Recuerdas, que lo tenemos hablado? El más importante de los cuatro puentes que tienen,
es el puente Rialto que a su vez es el
más famoso de toda Venecia, perdernos por el mercado, recorrer sus
calles, que curioso todas tienen
los nombres de los gremios, de
antaño. ¡Ah…! localizar la fábrica
de del cristal de Murano, típico de aquí. Tenemos que llevarnos
recuerdos para nosotros y algún detalle para los “papis”. Eso sí, nos vamos a
quedar “sin el vil metal”, mañana a madrugar que tenemos entradas para visitar el Palacio
Ducal. Acuérdate que nos lo recomendaron, dicen que es divino. Subir al
mirador, la llaman “la cúpula de
Brunelleschi” y desde allí divisaremos
un increíble marco de Florencia.
Ya en el avión, Juan
Carlos le explica a Hugo:
— Le tenía prometido a mi abuela llevarla
de viaje a Italia pero… no llegó ese
día. Fue la primera persona de mi familia que
me ayudo, tendría yo unos 8 o 10 años, se dio cuenta que yo era diferente, no se me olvidará nunca lo que me dijo: “Tú siempre serás mi niño, a
mí puedes contarme todo lo que quieras,
el secreto se quedará siempre entre tú y yo”.
Amelia Glez. Luengo

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