LA LOTERÍA
¡No lo puedo ni creer! ¡A nosotros nos ha tocado la lotería! Vamos a viajar al fin del mundo. ¡Será el viaje de nuestra vida!.
—A
ver, José Manuel, vamos a ponernos manos a la obra inmediatamente.
—Mujer
¿no quieres pensarlo más tranquilamente?
—No
voy a pensar en otra cosa! Por primera vez, un viaje como este, en clase VIP, y
por todo lo alto.
Y,
poco tiempo después, aquí nos tienes, sin esperar más, camino del
Aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid Barajas; directos a Roma
.
_¿Los
Sres. de Miranda?Sean tan amables, por favor. Soy el comandante del vuelo. En
mi propio nombre, y en el de la Compañía Iberia, les doy la bienvenida.
Sepan que estamos a su entera disposición. Será un placer atenderles y, si
son tan amables de aceptarme esta Copa de bienvenida, me sentiré muy complacido.
_¿Tengo
entendido, que mañana tienen, una audiencia con su Santidad el Papa Francisco?
—Efectivamente,
hemos tenido mucha suerte. Y nos hace muchísima ilusión. ¡¡El Papa!! Ni más ni
menos; que suerte, Dios mío.
_¿Y
tienen Uds. previsto estar muchos días en Roma? --el comandante preguntó
amablemente—.
—No
podemos quedarnos muchos días, porque tenemos previsto visitar varios
países.
—En
ese caso, sean bienvenidos a Roma y que tengan una feliz estancia entre
nosotros.
—Si
son tan amables, la azafata les acompañará, con mucho gusto, a sus
asientos.
Así
empezó la historia. Nos llevaban de un sitio a otro. El padre Manolo estaba
decidiendo por nosotros. Por indicación expresa del Padre Llanos —porque en su
momento yo me había dirigido al padre más bueno, o así lo creía yo—.
El
padre Llanos, benefactor de los pobres, es todo un símbolo dentro de su
parroquia, entre pobres y ricos, ubicada en uno de los barrios del
extrarradio de Madrid, hoy Estación del Pozo de Cercanías-Renfe,
antes conocido como el Pozo del Tío Raimundo. Yo me veía con tanto dinero
de golpe, y sin saber que hacer:
—¿Qué
hago con esta fortuna? ¿Por dónde empiezo? Voy a contaros como lo
resolví. Pensé: los curas de toda la vida saben lo que hay que hacer y ni
corta ni perezosa fui a ver al Padre Llanos.
—Padre
Llanos, la fortuna me ha sonreído y vengo a pedirle ayuda. Voy a serle
sincera. Yo, con la mitad del dinero que tengo, me conformo, y
estoy dispuesta a cederle la mitad para sus pobres. ¡Usted me ayuda! ¡Yo le
ayudo! —Vera: A mí me encantaría, encontrarme en persona a distinguidos
personajes a quienes nunca pensé que podría conocer personalmente.
—¿De
quién se trata?
—Pues
verá:El primero su Santidad el Papa Francisco; tengo entendido que concede
audiencias a grupos ¡Yo sola no, por dios, no! Así, en el centro, entre otros
visitantes, para pasar desapercibida. ¡Qué ilusión! En segundo lugar, a Su
majestad la Reina Isabel II: verla, observarla —me conformo con eso—. También a
Angela Merkel, al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker;¡ah!,
y al expresidente de Uruguay, José Mújica. Le parece raro ¿verdad?, pero me
encantaría; me haría muy feliz.
—Naturalmente
que te voy a ayudar hija, pero no te negaré que no es tarea fácil.
—Ya
imagino que mi petición le parecerá muy infantil.
—Bueno,
bueno, creo que podemos arreglarlo. Pienso que podría recomendar a una persona
para acompañaros durante el viaje, y solventar los “problemillas” que
naturalmente se os van a presentar.
—Nos
conformamos con encontrarnos, aunque sea de lejos, con estas importantes personalidades;
algunas mujeres mueven los hilos del Mundo –ellos muchos más— pero nosotros nos
conformaríamos con conocerlos.
—Pero
hija mía, parece que solo te llaman la atención los personajes relevantes; solo
te fijas en ellos, ¡Gran error! Pero, existe otro mundo. ¿Sabes quienes
lo integran?
—No
sé de qué me está hablando, Padre.
—Pues
es muy sencillo, se trata de los Inmigrantes. Todas esas almas que están
sufriendo tanto, y desapareciendo ahogados en el Mediterráneo. Ese drama es tan
espantoso…. Otro foco de pobreza extrema se da en el suburbio de Lima, ¿No
tienes curiosidad? También en la rural Ruanda, por ejemplo, no te puedes ni
imaginar; carecen de lo más indispensable, esas mujeres llevan una penosa vida,
sin quejarse de nada. En ningún momento estoy cuestionando tus deseos,
pero hija, hay que ver un poquito más allá…… con tantos pobres….
—Huy,
padre, tiene Usted toda la razón. Mil perdones; !!No sé cómo he podido
olvidarme!! Le pido disculpas por aparentar tan egoísta.
—En
fin, hija; tú tranquila, que te voy a ayudar. Conozco a la persona idónea que
os acompañara por esos mundos que tienes tanto capricho en conocer.
¿Por qué sí hija mía es un capricho?
—¿María,
no te despiertas hoy? ¡Se nos va a hacer tarde!
—¡Ay
si supieras!
—¿Qué
tengo que saber?
—El
sueño tan maravilloso que he tenido.
― ¿Qué
has soñado?
—Lo
más importante de todo, que nos había tocado la lotería. Y ¡que lotería! Te
cuento:
Para
empezar, no un décimo ¡¡cinco!! ¿Tú te acuerdas de la película titulada
PrettyWoman?, cuándo lleva Richard Gere a Julia Roberts a la tienda donde, por
su aspecto, la rechazan y les dice: ¡Voy a dejarles, mucho, mucho dinero, y
quiero que la adulen mucho, pero muchísimo! ¿Lo han entendido bien? ¿Lo repito?
Pues a nosotros nos trataban igual por dónde íbamos. ¡Cómo funciona la cabeza!
Parece mentira que se me viniera a la memoria mi tía. ¡Por Dios! ¡La
pobre!; con la de años que lleva muerta, pero me dijo algo que no
olvidaré:
--
Hija, el dinero mueve el mundo. Con la política nosotros no podemos hacer nada,
solo nos necesitan para votar y luego hacen lo que quieren. Y los curas, ¡eso
son palabras mayores! ¡Ellos sí que lo pueden todo! Hija, si alguna vez
necesitas algo, tú dirígete a los curas. Sobórnales; es muy fea la palabra,
pero ellos se mueven por dinero. También es verdad que es para ayudar a sus
pobres, pero es así --El dinero, que mueve el mundo--.
—He
tenido un sueño: Hacíamos un viaje de muerte, ayudados por la Iglesia, y con
mucho dinero ¿Te imaginas? ¿A nosotros? Siendo recibidos o participando
en audiencias, para ver, directamente, a tantas, y tan importantes personalidades.
¡Qué sueño! ¡Parecía verdad! Eso sí, que mal sabor de boca me ha dejado el
final; esas imágenes extremadamente duras: niñitos tan desnutridos,
vestidos con harapos; mujeres con falta de todo; y cuando digo todo es hasta lo esencial,
pero...
—¡Decidido!
Nosotros ahora a jugar a la lotería, a ver si de verdad nos tocan esos millones
para poder hacer ese viaje, … ¡de verdad!

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