LOTERIA

30 de Mayo 2019
                                            

       
               LA  LOTERÍA                                                                     


¡No lo puedo ni creer! ¡A nosotros nos ha tocado  la lotería! Vamos a viajar al fin del mundo. ¡Será el viaje de nuestra vida!.

—A ver, José Manuel, vamos a ponernos manos a la obra inmediatamente.

—Mujer ¿no quieres  pensarlo más  tranquilamente?

—No voy a pensar en otra cosa! Por primera vez, un viaje como este, en clase VIP, y por todo lo alto.

Y, poco tiempo después, aquí nos tienes, sin esperar más, camino del Aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid Barajas; directos a  Roma
.
_¿Los Sres. de Miranda?Sean tan amables, por favor. Soy el comandante del vuelo. En mi  propio nombre, y en el de la Compañía Iberia, les doy la bienvenida. Sepan que estamos a su entera disposición. Será un placer atenderles y, si son tan amables de aceptarme esta Copa de bienvenida, me sentiré muy complacido.

_¿Tengo entendido, que mañana tienen, una audiencia con su Santidad el Papa Francisco?

—Efectivamente, hemos tenido mucha suerte. Y nos hace muchísima ilusión. ¡¡El Papa!! Ni más ni menos;  que suerte, Dios mío.

 _¿Y tienen Uds. previsto estar muchos días en Roma? --el comandante preguntó amablemente—.

—No podemos quedarnos muchos días,  porque tenemos previsto visitar varios países.

—En ese caso, sean bienvenidos a Roma y que tengan una feliz estancia entre  nosotros.

—Si son tan amables, la azafata les acompañará, con mucho gusto, a sus asientos.

Así empezó la historia. Nos llevaban de un sitio a otro. El padre Manolo estaba decidiendo por nosotros. Por indicación expresa del Padre Llanos —porque en su momento yo me había dirigido al padre más bueno, o así lo creía yo—.

El  padre Llanos, benefactor de los pobres, es todo un símbolo dentro de su parroquia, entre pobres y ricos, ubicada en uno de los barrios del extrarradio de Madrid, hoy Estación del Pozo de Cercanías-Renfe, antes conocido como el  Pozo del Tío Raimundo. Yo me veía con tanto dinero de golpe, y sin saber que hacer:

—¿Qué hago con esta fortuna? ¿Por dónde empiezo? Voy a contaros como lo resolví.  Pensé: los curas de toda la vida saben lo que hay que hacer y ni corta ni perezosa fui a ver al Padre Llanos.

—Padre Llanos, la fortuna me ha sonreído y  vengo a pedirle ayuda. Voy a serle sincera.  Yo, con la mitad  del dinero que tengo, me conformo, y estoy dispuesta a cederle la mitad para sus pobres. ¡Usted me ayuda! ¡Yo le ayudo! —Vera: A mí  me encantaría, encontrarme en persona a distinguidos personajes a quienes nunca pensé que podría conocer personalmente.

—¿De quién se trata?

—Pues verá:El primero su Santidad el Papa Francisco; tengo entendido que concede audiencias a grupos ¡Yo sola no, por dios, no! Así, en el centro, entre otros visitantes, para pasar desapercibida. ¡Qué ilusión! En segundo lugar, a Su majestad la Reina Isabel II: verla, observarla —me conformo con eso—. También a Angela Merkel, al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker;¡ah!, y al expresidente de Uruguay, José Mújica. Le parece raro ¿verdad?, pero me encantaría;  me haría muy feliz.

—Naturalmente que te voy a ayudar hija, pero no te negaré que no es tarea fácil.

—Ya imagino que mi petición le parecerá muy  infantil.

—Bueno, bueno, creo que podemos arreglarlo. Pienso que podría recomendar a una persona para acompañaros durante el viaje, y solventar los “problemillas” que naturalmente se os van a presentar. 

—Nos conformamos con encontrarnos, aunque sea de lejos, con estas importantes personalidades; algunas mujeres mueven los hilos del Mundo –ellos muchos más— pero nosotros nos conformaríamos con conocerlos.

—Pero hija mía, parece que solo te llaman la atención los personajes relevantes; solo te fijas en ellos, ¡Gran error! Pero, existe otro mundo.  ¿Sabes quienes lo integran?

—No sé de qué me está hablando, Padre.

—Pues es muy sencillo, se trata de los Inmigrantes. Todas esas almas que están sufriendo tanto, y desapareciendo ahogados en el Mediterráneo. Ese drama es tan espantoso…. Otro foco de pobreza extrema se da en el suburbio de Lima, ¿No tienes curiosidad? También en la rural Ruanda, por ejemplo, no te puedes ni imaginar; carecen de lo más indispensable, esas mujeres llevan una penosa vida, sin quejarse de nada. En ningún  momento estoy cuestionando tus deseos, pero hija, hay que ver un poquito más allá…… con tantos pobres….

—Huy, padre, tiene Usted toda la razón. Mil perdones; !!No sé cómo he podido olvidarme!! Le pido disculpas por aparentar tan egoísta.

—En fin, hija; tú tranquila, que te voy a ayudar. Conozco a la persona idónea que os acompañara por esos mundos que tienes tanto capricho  en conocer.  ¿Por qué sí hija mía es un capricho?
  
—¿María, no te despiertas hoy? ¡Se nos va a hacer tarde!

—¡Ay si supieras!

—¿Qué tengo que saber?

—El sueño tan maravilloso que he tenido.

― ¿Qué  has soñado?

—Lo más importante de todo, que nos había tocado la lotería. Y ¡que lotería! Te cuento:
Para empezar, no un décimo ¡¡cinco!! ¿Tú te acuerdas de la película titulada PrettyWoman?, cuándo lleva Richard Gere a Julia Roberts a la tienda donde, por su aspecto, la rechazan y les dice: ¡Voy a dejarles, mucho, mucho dinero, y quiero que la adulen mucho, pero muchísimo! ¿Lo han entendido bien? ¿Lo repito? Pues a nosotros nos trataban igual por dónde íbamos. ¡Cómo funciona la cabeza! Parece  mentira que se me viniera a la memoria mi tía. ¡Por Dios! ¡La pobre!; con la de años que lleva muerta, pero me  dijo algo que no olvidaré:

-- Hija, el dinero mueve el mundo. Con la política nosotros no podemos hacer nada, solo nos necesitan para votar y luego hacen lo que quieren. Y los curas, ¡eso son palabras mayores! ¡Ellos sí que lo pueden todo! Hija, si alguna vez necesitas algo, tú dirígete a los curas. Sobórnales; es muy fea la palabra, pero ellos se mueven por dinero. También es verdad que es para ayudar a sus pobres, pero es así ­­--El dinero, que  mueve el mundo--.

—He tenido un sueño: Hacíamos un viaje de muerte, ayudados por la Iglesia, y con mucho dinero ¿Te imaginas?  ¿A nosotros? Siendo recibidos o participando en audiencias, para ver, directamente, a tantas, y tan importantes personalidades. ¡Qué sueño! ¡Parecía verdad! Eso sí, que mal sabor de boca me ha dejado el final; esas imágenes extremadamente duras: niñitos  tan desnutridos, vestidos con harapos; mujeres con falta de todo; y cuando digo todo es hasta lo esencial, pero...

—¡Decidido! Nosotros ahora a jugar a la lotería, a ver si de verdad nos tocan esos millones para poder hacer ese viaje, … ¡de verdad!


                                                  Amelia Gonzalez Luengo  


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